El Requerimiento fue un texto español, creado en el contexto
de las Leyes de Burgos y usado durante la conquista de América, que debía ser
leído a viva voz por los conquistadores a grupos, asambleas o autoridades de
los pueblos indígenas, como procedimiento formal para exigirles su sometimiento
a los reyes españoles y a sus enviados (los conquistadores). Esta exigencia a
los indígenas era argumentada en el texto apelando al derecho divino, que, de
acuerdo a las creencias católicas, se había oficializado con la entrega de las
tierras americanas a la monarquía española por parte del papado.
"De parte del rey, don Fernando, y de su hija, doña Juana,
reina de Castilla y León, domadores de pueblos bárbaros, nosotros, sus siervos,
os notificamos y os hacemos saber, como mejor podemos, que Dios nuestro Señor,
uno y eterno, creó el cielo y la tierra, y un hombre y una mujer, de quien nos
y vosotros y todos los hombres del mundo fueron y son descendientes y
procreados.
De todas estas gentes Dios nuestro Señor dio cargo a uno,
que fue llamado san Pedro, para que de todos los hombres del mundo fuese señor
y superior a quien todos obedeciesen, y fue cabeza de todo el linaje humano,
dondequiera que los hombres viniesen en cualquier ley, secta o creencia. A este
llamaron Papa, porque quiere decir admirable, padre mayor y gobernador de todos
los hombres.
A este san Pedro obedecieron y tomaron por señor, rey y
superior del universo los que en aquel tiempo vivían, y así mismo han tenido a
todos los otros que después de él fueron elegidos al pontificado, y así se ha
continuado hasta ahora, y continuará hasta que el mundo se acabe. Uno de los
Pontífices pasados que en lugar de éste sucedió en aquella dignidad, como señor
del mundo hizo donación de estas islas y tierra firme del mar Océano a los
dichos Rey y Reina y sus sucesores en estos reinos, con todo lo que en ella
hay.
Por ende, como mejor podemos, os rogamos y requerimos que
entendáis bien esto que os hemos dicho, y toméis para entenderlo y deliberar
sobre ello el tiempo que fuere justo, y reconozcáis a la Iglesia por señora y
superiora del universo mundo, y al Sumo Pontífice, llamado Papa, en su nombre,
y al Rey y reina doña Juana, nuestros señores, en su lugar, como a superiores y
reyes de esas islas y tierra firme, por virtud de la dicha donación y
consintáis y deis lugar que estos padres religiosos os declaren y prediquen lo
susodicho.
Si así lo hicieseis, haréis bien, y aquello que sois tenidos
y obligados, y Sus Altezas y nos en su nombre, os recibiremos con todo amor y
caridad, y os dejaremos vuestras mujeres e hijos y haciendas libres y sin
servidumbre, para que de ellas y de vosotros hagáis libremente lo que
quisieseis y por bien tuvieseis, y no os compelerán a que os tornéis
cristianos, salvo si vosotros informados de la verdad os quisieseis convertir a
nuestra santa Fe Católica, como lo han hecho casi todos los vecinos de las
otras islas, y allende de esto sus Majestades os concederán privilegios y
exenciones, y os harán muchas mercedes.
Y si así no lo hicieseis o en ello maliciosamente pusieseis
dilación, os certifico que con la ayuda de Dios nosotros entraremos
poderosamente contra vosotros, y os haremos guerra por todas las partes y
maneras que pudiéramos, y os sujetaremos al yugo y obediencia de la Iglesia y
de Sus Majestades, y tomaremos vuestras personas y de vuestras mujeres e hijos
y los haremos esclavos, y como tales los venderemos y dispondremos de ellos
como Sus Majestades mandaren, y os tomaremos vuestros bienes, y os haremos
todos los males y daños que pudiéramos, como a vasallos que no obedecen ni
quieren recibir a su señor y le resisten y contradicen; y protestamos que las
muertes y daños que de ello se siguiesen sea a vuestra culpa y no de Sus
Majestades, ni nuestra, ni de estos caballeros que con nosotros vienen. Y de
cómo lo decimos y requerimos pedimos al presente escribano que nos lo dé por
testimonio signado, y a los presente rogamos que de ello sean testigos".
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